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CABALÍSTICA
(Selección)

 


3. Rosa de Pentecostés

Primavera de violentas ráfagas
en mayo crepuscular
desgarrando su vegetal vestidura,
resquebrajando el aire
a eléctricas dentelladas.

Marcial mi triste actitud
de varón iracundo en las lindes
de lo vesperal y lo viviente,
habitado por guerras
atravesando el umbral
del águila y del azufre,
viril en el cruce atmosférico.

No capitular, manes silvestres,
no deshojar la humedad
hasta la desnudez terrestre,
no descender el hilo órfico
por el escalofrío del sueño.

Allí sus pétalos carnales
congregando la nitidez
del agua y sus transeúntes,
allí su arrebolada copa
llena de efímeros zumos,
llameando de luz vesperal.

Primavera de incendios
desnudando su festividad,
atravesando en ráfagas
de húmedos cuchillos
su bello color transitorio.

Pero marcial mi actitud
de triste guerrero erguido
en las lindes de lo viviente,
viril en los sombríos cruces
de trigo atmosférico.

 


6. Atributo cuántico

Sobrecogedoramente hermoso
el atributo cuántico
del íncola terrestre
afanado en su ímproba labor
de transeúnte planetario,
interestelar con su herramienta
inspeccionando el orden
de las absortas esferas.

Aplicado discípulo
del sumo demiurgo
de los siete días,
de su celo empresarial
la preclara corrección
del orden originario,
y por la muchedumbre pluvial
ufano con su atributo cuántico
desmalezando el mundo.

Altivo el bípedo gris,
el amo sobre criaturas
caídas a la esclavitud
desde su inocencia salvaje.

Héroe interestelar,
tu imponente magnificencia
de monarca planetario,
tu arrogante señorío
sobre patas y metales,
sustentado en la hipotenusa
dividida por sus catetos,
y de una crin de extrema tensión
tu propia hez sobre tu cabeza.

Sobrecogedoramente hermoso
tu atributo cuántico
pendiendo sobre ti
con sus siete filos.

 


7. Orquídeas

Quizás su hermético misterio
nada más que un parpadeo
de invisibles alas cruzando
las dimensiones del agua,
quizás su silencioso color
sólo la súbita conversión
de precámbricas deposiciones
devolviendo a la tierra
su bella urdimbre de espectros.

Ella allí, magnífico cáliz
vertiendo su misterio azul
desde una pluvial vertiente
sacudida por mágicos dedos,
esbelta doncella en flor
dormida en su danza inmóvil.

A tus húmedos labios
una gota de la eternidad,
un secreto de milenios
herméticamente obscuro asomado,
exhibiendo su vegetal enigma.

Inconmovible flor del sueño,
de tu cáliz mínimo
un portentoso fluir de linfas
adormeciendo la atmósfera
de precámbricas emanaciones.

En tu invencible presencia
la tierra otra vez su esplendor
de salvaje intemperancia,
conmovedora en su monarquía.

Pero quizás tu hermético misterio
nada más que un parpadeo
de alas dormidas cruzando
las dimensiones del sueño.

 


13. Por aquél entonces

La poesía sus nidos
en los tortuosos desfiladeros
al norte de todas las aguas,
clandestina con su copa
de cuotidiana cicuta,
libre en su libertad bajo botas y fusiles.

La humanidad mientras tanto
su desgarradora lucha,
avanzando y retrocediendo
con su sisífica roca,
alegre con su destino
de animal en eterno tránsito.

Por aquél entonces vértigo
la altura de la aeronáutica,
vértigo la intromisión
del ojo en el protoplasma,
vértigo el aniquilamiento
de los viajeros nocturnos
caídos al sótano humano,

y un poeta en su atalaya
acumulando en su pluma
el peso de los difuntos,
la simbología del sueño,
las velocidades muertas.

La poesía sus hijos
en los tortuosos senderos,
al centro de los derrames.

 


20. Acto carnal

En el acto carnal,
criaturas sonámbulas
obscura cantidad
de eléctricas distancias
en ciega ansiedad
desatadas.

Un tropel de pájaros
en vuelo incendiario,
clavando sus dardos
de metal agrario
en el árido surco
depositario.

Tu destino un fruto
de obscuro destino
y anónimo rumbo,
entre los ciegos hijos
del animal recluso
en sí mismo.

Mañana atroz cereal
dispuesto en cruz,
en el lecho cenagal
ebrio de luz,
con su eléctrica carga
de plenitud.

Mañana ciego cereal
de índole imbácula
con su carga vital.
Criatura sonámbula
de obscura cantidad
monástica.

 


21. Maraña

Dos a la mediamañana
inclinados sobre el abismo,
con la conciencia alarmada
en la intrincada maraña
de los destinos.

Un sólo paso en falso,
una palabra proscrita,
y rodarán nuestras vidas
al sumergido espanto
de la luz dormida.

Aquí tu cuerpo desnudo
atrapado en su maraña
de invisibles lianas
creciendo desde el humo
de la infancia.

Valor en la mala hora
de las persecusiones,
circuídos de antorchas,
y a ciegas por un bosque
de altas sombras.

Dos hacia la mediatarde
a orillas del abismo,
con su duro destino
de vástagos totales
interrumpidos.

Todavía tu resolución,
todavía un paso a tientas,
y la luz somnolienta
desde su vieja prisión
alas abiertas.

Todavía tu abrazo
de fuego en desmesura,
ardiendo en la espesura
de tu propio fárrago,
virgen desnuda.

Y por el mismo camino
de los viajeros ciegos,
una niña encendiendo
sus símbolos dormidos
en otro sueño.

Dos hacia la medianoche
al fondo del abismo,
con todos sus sentidos
lúcidos en el roce
de sus destinos.

 


25. Lilas

Antes que las lilas
sepulten su perfume
racimal,
antes que la intensidad
de sus pródigas ubres
se apague en el clímax
de su lácteo esplendor,

antes, Claire,
que sus secos pistilos
se adormezcan y duerman
su ávido sueño invernal
dispersos por la tierra,

antes que su color
de desnudas diademas
en el misterio matriz
de la primavera
palidezca,

antes que su hálito azul
se disuelva en la amplitud
del aire irrecuperable,
y pierda el polen púdico
su efímera doncellez,

antes, antes, amor,
que las lilas racimales
sepulten su perfume
de espesa intensidad,
y apaguen las ubres
su flujo de linfas
no terrenales,

antes, Claire, que sus alas
depongan su circuíto
dentro del aire,
y ya nada en la tierra
tenga sentido,

antes que se extravíen
nuevamente
en su propio perfume
las lilas racimales…

 


26. Teorema

Todas sus partes
la misma parte,
todos sus lados
un único lado,
y sus diferentes caras
una y la misma cara
repetida o desdoblada,
copiada o reflejada,
unificada en serie
o por sí misma
multiplicada.

Uno un múltiplo, pues,
de todos los demás,
y todos los demás
una enorme multitud
de índole numeral,
innumerable y total,
finita en su filiación
de ente infinitesimal,
infinitamente otro
y el mismo en su dispersión.

Cuál, entonces, el uno,
y cuáles los demás,
quiénes los que girando
y quiénes haciendo girar,
cuántos enumerados
y cuántos por enumerar.

Porque árboles un árbol
y bosque un uno y total,
hoja la hoja, y la hojarasca
la misma hoja numeral,
nueces la nuez moscada,
castañas su proyección
castañeteada.

Pues un ser todos los seres
y seres la humanidad,
porque una ola las olas
y todas las ola la mar.

Unidad diversificada
en repetida unidad
unificando,
lo que disuelto en la mar
en la mar unificado.

 


27. Cabalística

Obscura su misteriosa entidad
de cabalísticos dados,
volcando su carga óntica
en el inescrutable azar
de destinos entrecruzados.

Grave el solitario asceta
en su sumergida ermita
escrutando las señales
de los magnéticos astros,
concentrado en sí, tenso
su instrumento orbital
en torno a los objetos.

Supremo sacerdote, el arco
de tu omnipotente inmanencia,
el arco de tu obscuro poder
tendido sobre las cosas,
cuajado de premoniciones
titilando en el firmamento.

Sí, ahora su magnetismo,
ahora su metafísico empuje
gravitando sobre los destinos,
volcando su carga óntica
sobre el fugitivo azar.

Obscura tu misteriosa entidad
de cabalísticos dados
rodando sobre los destinos,
entrecruzando los rumbos
y volviéndolos a desatar,
grave asceta solitario.

 


30. Oracular

Oracular instrumento el poeta
sonando en mitad de los tiempos,
borracho de azar y vaticinios,
borracho de todas las lenguas,
en su fantasmagórica nave
a través de sueños y alfabetos,
libre en su solitaria demencia.

Un licor de iracundas uvas
en su palúdica conciencia
turbia de legámicos vapores,
a tientas por la física luz
con su milenario báculo,
dormido y lúcido en su borrachera.

Trémulo ser de trémulas cuerdas
sonando en las altas esferas
su vaticinio cósmico en idiomas
anteriores a todas las lenguas
de terrestre raigambre, nauta
en viaje por edades muertas
en su fantasmagórica nave,

ningún alfabeto luminal,
ninguna lengua de la tierra
en las oraculares voces
brotando de su onírico instrumento.

Todos los tiempos estelares,
todas las edades planetarias
imponiendo su caducidad,
fijando plazos y obsolescencia,
y tú con tu báculo ciego
apareciendo y desapareciendo.

Oracular fantasma el poeta
sonando sus diáfanas aguas
en la sed de las almas enfermas.

 


33. Regazo tribal

La muerte conmovedor
su abnegado amor filial
de madre universal,
dolorosa en su luto
flameando intermitente
entre el túnel y la luz,
al final y al comienzo.

Conmigo y sin mí,
contigo y desnudo,
con nosotros, y ni uno,
sino su inmanencia
parpadeando su amparo
de regazo tribal,
de seno genérico,
de matriz universal.

Dondequiera, poetas,
dondequiera que nadie
en torno abrigando
la desheredad;
que nadie sus leños
en el hogar vacío
el fuego vital…

Dondequiera, poetas,
que la atroz soledad
su frío estandarte,
su inmensa inmensidad,

allí su tibio amparo,
allí su abnegación,
allí su conmovedora
inmanencia universal,
flameando intermitente
entre la noche y la aurora,
entre nunca haberse ido
y no volver nunca más.

Conmovedor, poetas,
su abnegado amor filial
de madre innumerable,
omnipresente y total.

 


35. Un minuto humano

Un minuto de póstuma luz,
un minuto de aire irrespirable,
un minuto del perfume
ácido de las ciruelas,
un minuto del tiempo
expulso de los relojes.

La lluvia otra vez, hermanos poetas,
la lluvia trémula otra vez
temblando en el alambique
de la alquimia atmosférica,
sólida en su permanencia
de indestructibles leyes terrestres.

O un cardumen de peces
desplazando su marcha inmóvil
en la invisible dirección
de atávicas coordenadas.

Las abejas misioneras
en su ferviente propagación
de diminuto polvo proteico,
de ortodoxo credo lumínico
cuajando en la luz póstuma, hermanos.

Dejadme, hermanos, dejadme
en la póstuma obscuridad
emerger un minuto humano,
emerger un minuto del aire,
un minuto del perfume
corrosivo de las ciruelas,
un minuto de física lluvia,
de polen solar irradiándose.

O de un cardumen de peces
desplazando su dirección
en el extravío del tiempo
póstumo de los relojes.